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En las edades tempranas está la clave de la educación, ya que es en estos momentos
cuando el cerebro comienza a desarrollarse. Si comenzamos dando experiencias al niño cuando es bien pequeño, su cerebro comenzará a construir esas experiencias en aprendizajes. Debemos trabajar para construir unos canales fuertes, y unas vías rápidas por dónde circule la información.

Desde que nace un bebé está preparado para descubrir el mundo que lo rodea. Sus cinco sentidos ya están desarrollados. Su curiosidad natural poco a poco lo llevará a explorar cada cosa que le llame la atención.

Estimular al bebé es brindarle situaciones que lo inviten a poner en marcha sus funciones (en su primer año de vida el bebé conoce el mundo a través de los sentidos: vista, oído, tacto, olfato y gusto) y a ir superando pequeños desafíos acordes a su etapa de desarrollo.

Venimos dotados con una inteligencia, pero esta viene a ser, cómo en un juego de cartas te dan “una buena mano”, si no sabes utilizarlas vas a tener probabilidad de no resolver esa situación con lo que no te va a servir de mucho, sin embargo si tú tienes estrategias, porque has vivido experiencias vas a saber cómo utilizarlas y vas a saber ganar. Con lo que a mayor experiencias mayores aprendizajes, y por tanto mayor facilidad para resolver distintas situaciones que nos sucedan en la vida.

Según nuestra experiencia el niño que no presenta ninguna alteración y empieza a trabajar la Estimulación en Edades Tempranas, difícilmente da problemas después. Ya que es en estas edades cuando se le potencian aquellas habilidades tan importantes en el desarrollo de sus aprendizajes: Atención, Memoria, aspectos psicomotrices, todo está bien equilibrado.

El mayor cambio se da en el propio concepto de aprendizaje. «La escuela, más que impartir conocimientos, busca desarrollar habilidades, el potencial de los alumnos, ser competentes en el mundo que les va a tocar vivir. El papel de los educadores también cambia. Dejan de ser facilitadores de contenidos y se convierten en mediadores de aprendizaje. Facilitan, promueven, orientan pero no dan información». El papel de los padres también se amplía y se implican más en el proceso de aprendizaje. «La clave está en la flexibilidad del profesor y de los centros para facilitar el cambio. El entusiasmo es lo que posibilita llevarlo adelante».

En nuestros Centros desarrollamos y trabajamos la Estimulación Temprana desde los 0 meses, trabajamos con el niño y con la familia de manera conjunta y para ello hacemos sesiones semanales con las familias, posteriormente les damos materiales de trabajo para que sigan desarrollando sus habilidades en casa, de esta manera aumenta el vínculo afectivo y se desarrollan habilidades sorprendentes. Un niño con 2 años puede comenzar a leer aquellos títulos que le hemos ido mostrando con anterioridad, está realizando un microproceso dónde se da el trabajo de desarrollo atencional, memoria, decodificación y posteriormente pasaremos al macroproceso en el que se irá desarrollando la comprensión y generalización de habilidades.

Para nada es realizar “superniños”, pero si prepararlos para que no se topen con futuras dificultades y poder estar seguros de sí mismos, porque de esta manera llegarán allí dónde se propongan.
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